domingo, agosto 12, 2007

CORRIENDO PARA SER PERSONA OTRA VEZ

Una misma cosas puede ser muchas cosas al mismo tiempo, lo que las hace iguales o distintas son la forma en que las observas, interpretas el como las describes; mas importante aun el cómo te las describes en el momento que las vives.

Todos los días de mi vida universitaria viajo en metro, algunas veces no en domingos pero se podría decir que el metro es de esas cosas en mi vida de estudiante que no cambia creo que es bueno tener en un mundo tan cambiante una constante. Me gusta viajar en metro, en los buses me mareo y no me caben las piernas en los asientos, me termina dando malgenio, siempre me termino bajando antes de tiempo y ponerme a caminar.

Un viernes de esos días en los que a uno le da por pensar en el porque de las cosas de la vida, cosa que no es práctica, pero nutre el sentido de la existencia, me acercaba a la estación donde termina mi recorrido diario del metro, cerré mi libro como es costumbren y mire a mí alrededor empecé a caminar a la salida, mire hacia el frente y me sorprendió algo que no había notado en los últimos cinco años. Que entre montones de personas que se suben al tren al bajarse…


...solo hay espaldas, hombres y mujeres que no tienen rostro, de los que no sé su nombre, lo que hacen o qué clase de vida llevan, Solo hay espaldas. Más de cien espaldas que caminan rápido entre otras espaldas para salir pronto y volver a ser personas.

Durante ese momento me di cuenta que hay muchas clases espaldas, espaldas de mujeres, espaldas de hombres en todas las edades, espaldas de niños jóvenes, adultos y ancianos, todas diferentes entre sí, algunas en colores enteros otras en rayas y algunas en cuadros.

Me sorprendí aun, mas cuando sin mirar hacia atrás me di cuenta que yo otra espalda más entre la multitud a la salida del tren soy, corriendo también me encuentro para volver a ser persona, todo lo que hago, todo lo que soy, lo que me gusta, y hasta las bobadas que se me ocurren en el metro durante un momento de la vida, al salir del tren quedo en el aire y me convierto en una espalda.

Entre la multitud como una espalda mas en esos minutos del correr también pensé en aquellos dos que son diferentes a todos, aquel que esta adelante que no tiene una espalda que seguir, y aquella que esta atrás que no tiene afán, que tiene todas las demás espaldas al frente por cuidar.

Entre esa multitud todavía me pregunto; quienes serán los demás, quienes tendrán algo importante por decir o hacer, a quienes ya conozco pero entre tantos no reconozco, a quienes conoceré en un futuro sin saber que ya antes habíamos sido espaldas juntos en la misma salida del tren, y con mismo afán de llegar, y ser personas otra vez.


Fue divertido darme cuenta que hubo un viernes de esos en que salí del tren y me convertí en una espalda blanca de rayas verdes, pero fue mucho más cuando Salí a la calle, mire hacia atrás y recordé que todos tenemos un rostro.


Gracias por tomarte el tiempo de leer todo esto.

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